^^ Risoterapia y absurdeces para la diaria liberación de endorfinas. Buen provecho ^^

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El chófer ateo

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En la prisión, un tipo le pregunta a un reo el porqué todos le apodaban "El chofi ateo".

Éste le cuenta la historia:

- Bueno, sucede que era conductor de autobús en mi pueblo. Y un día mientras iba majeando por las sinuosas carreteras de una montaña, me fallaron los frenos. Enseguida me puse a a maniobrar para evitar caer por el acantilado. Comencé a girar el volante a la derecha, a la izquierda y a la derecha... todo para intentar que el autobús disminuyerá la velocidad. Finalmente, el autobús quedo parado justo a la orilla del precipicio con el freno de mano atascado. Luego del shock, volteé a ver a los pasajeros, y todos estos estaban diciendo "Gracias, Dios mío", "Uff, gracias por salvarnos, Dios" y cosas por el estilo. Yo me encabroné, y les dije: "¡Hey, esto no tuvo nada que ver con Dios, Yo fui quien los salvé,ingratos". Luego, todos los pasajeros se pusieron a discutir y a recriminarme, así que, quité el freno de mano, salté del autobús hacia tierra firme, y, mientras el camión caía en picada por la barranca con los pasajeros adentro, les grité: "¡Pues que Dios, los salve, culeros!"
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Horrores inesperados

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Un hombre escapa de prisión, en la cuál había permanecido por 15 años.

En su fuga, entra a una casa en busca de dinero, ropa y armas, y encuentra una joven pareja desnuda en cama.

Le ordena al muchacho que se baje de la cama, y lo amarra en una silla, mientras se acerca lentamente a la muchacha que permanece paralizada bajo las sábanas. Aspira el perfume de su cuello, el cual lame, y le susurra cosas de manera sensual en el oído, para despés dirigirse al baño.

Mientras el salvaje prófugo está en el baño, el joven esposo le dice a la esposa:

- ¡Escúchame! ¡Este tipo acaba de escapar de la cárcel, mira su ropa! ¡De seguro ha pasado muchos años dentro y no había visto una mujer, mira como te estaba besando el cuello y como te decía guarradas al oído! ¡Así que, si te quiere coger, no te resistas, no te quejes, manten el control, haz cualquier cosa que te diga,satisfázelo, sin importar que tipo de cosas nauseabundas, asquerosas te haga! ¡Lo más probable es que el hombre sea peligroso! ¡Si se llegara aenojar, de seguro nos mataría. Sé fuerte, cariño. Te amo.

- Él no me estaba besando el cuello - le responde la mujer -, me dijo que era gay, que le parecías bonito y me preguntó en dónde estaba la vaselina.Le dije que estaba en el baño, y mira, ya viene de regreso, así que sé fuerte, cariño. Yo también te amo.
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¿Mami o papi?

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Un hombre es envíado a prisión y le toca compartir celda con un negro homosexual enorme y musculoso, intimidante, de mirada asesina.

Cuando apagaron las luces, el corpulento negro se levantó de su cama, se acercó al pobre nuevo recluso y le dijo:

- Ahora y de aquí en adelante vamos a tener sexo. ¿Quieres ser mami o papi?

El hombre horrorizado contestó torpe y tembloroso:

- ¡Oh! ¿Eh? Yo...yo... supongo que... digo, creo que...seré "Papi"

- ¡Perfecto! - contestó el prisionero negro -, ¡entonces ahora ven aquí y mámale la verga a mamá!
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Un deseo difícil


Una vez que el condenado está asegurado por completo a la silla eléctrica, con el casco y el electrodo de su pierna izquierda bien ajustados. El alcaide se dirige a él diciendo:

- Sr. Hernández, ¿tiene algún último deseo antes de que la sentencia se lleve a cabo?

Con un tremendo esfuerzo para articular sus palabras, el condenado le contesta:

- Sí... tengo tanto miedo...deseo que sostenga mi mano y no me suelte por favor...
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¿Algún último deseo...?


Un mexicano y un italiano habían sido condenados a morir en la silla eléctrica el mismo día y de manera consecutiva. Una vez llegada la espeluznante hora, los hombres fueron conducidos por el pasillo de la muerte, y, antes de entrar a la sala donde habrían de recibir las tremendas descargas que acabarían con sus vidas, el alcaide les preguntó a los dos hombres que si tenían algún último deseo.

- ¡Sí! - dijo el mexicano - ¿Podría ponerme una canción de la "Banda el recodo"?

- Mmmmh...está bien - contestó el alcaide y se dirigió al italiano:

- ¿Y qué hay de Usted? ¿Alguna última petición?

Y el italiano, suspirando hondamente replicó:

- Mátenme primero, por favor...
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