^^ Risoterapia y absurdeces para la diaria liberación de endorfinas. Buen provecho ^^

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Genio mamón

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Una pareja sesenteañera se encontraban celebrando su 40 aniversario de bodas. Conociéndo los gustos de su señora por las antiguedades, le compró en un exótico bazar, una hermosa lámpara de aceite de medio oriente.

Cuando la esposa desenvolvió el papel del regalo, se alegró, le agradeció y bromeando, frotó la lámpara. Y, sí, apareció un genio. Éste les agradeció por liberarlo y les dijo que les concedería un deseo a cada uno.

La esposa pidió entonces por un viaje en primera clase en crucero por todo el mundo con todos los gastos pagados con su esposo.

Y ¡Fum! Luces, chispas, humo y estruendos. De la nada aparecen  dos boletos para dicho viaje que incluían absolutamente todos los demás pluses completamente gratis: desayuno, comida, cena, entradas para todos los restaurantes, teatros, cines, museos, conciertos, vales de millones de dólares para gastar en tiendas departamentales, joyerías, electrónica, todo.

Es el turno del marido, quien pide: "Deseo que mi esposa sea 30 años más joven"

Y ¡Fum! Luces, chispas, humo y estruendos. Cuando todo esto se disipa, el esposo tiene 94 años.
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Cuidado con lo que deseas y sobre todo "cómo" lo deseas


Un homosexual va caminando por la playa, y se encuentra una lámpara maravillosa:

- ¡Ay, que suerte, cómo en los cuentos! ¡Dios mío!

La frota y sale una enorme y espesa columna de humo, y aparece el Genio...

- ¡Oh, tú me has liberado y te conce...de...re...sí, tres deseos...

- ¡Ay, que lindo, un genio, dios mío! ¡¿De verdad me vas a conceder tres deseos?! ¡Ay pues entonces quiero tener mucho dinero, alajas, abrigos de piel, ¡quiero ser muy pero muy rica!

¡Puuuum! Salen chispas, estrellitas, humo y demás, y aparecen de la nada todos los lujos que el mariconcito había pedido.

- Concedido...

El mariconcito todo enjoyado, rodeado de billetes ahora pide muy emocionado:

- ¡Ay Dios, ay Dios! Ahora quiero...quiero estar rodeado de mushos mushashos, guapos, guapotes y fuertezotes, y con unos pitonononones, grueshos, largos y venudos...y que me sirvan sólo a mi, ¡Ay...!

El genio suspiró un tanto frustrado (no le quedaba de otra que cumplir con su función de ente mágico) y ¡Boooooom! (rayos y centellas, humo y chispas y estrellitas)

- Concedido...¿Y cuál será el tercer deseo?

El maricón emocionadísimo exclamó descontrolado:

- ¡Ay, Dios míoooooo! ¡Me quiero morir!

- Concedido

¡Booooooom!
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Cannabis eterno


Un marihuano caminaba por el monte, cuando tropezó con una lámpara mágica. Él se alegró, pues sabía lo que era, la frotó y enseguida salió de ésta un genio, quien le dijó:

- Bien, te concederé dos deseos...

- Tssss, dos... ¿qué no son tres?

- Sí, pero eso es para la gente normal, no para los drogadictos como tú, y de hecho, estoy siendo generoso contigo, pues debería concederte sólo uno, o ninguno.

- Bueno, ya ya... ya... quiero... quiero... ¡Sí! Quiero una pipa de agua llena de cannabis eterno...que nunca se acabe. Sí, eso es lo que quiero.

- Concedido - replicó el genio, luego tronó los dedos y enseguida apareció una enorme y reluciente pipa dorada de agua, llena de cannabis.

El marihuano sonrió como niño en navidades y ni tardo ni perezoso, la encendió y comenzó a fumarla.
Luego de tres días continuos fume y fume, sin que el nivel de droga disminuyera ni un milímetro, el genio volvió a verlo, y le dijo:

- ¿Cuál va a ser tu segundo deseo?

El drogadicto respondió:

- Uuuuuuuuuy... ssssss... ¡coff, cooof! esto esssss genial mi mágico amigo, ¡Quiero otra pipa igual!
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Editor de mierd...



Un editor, un fotógrafo y un reportero se encontraban cubriendo una convención de políticos en Miami. Decidieron irse a caminar por la playa durante la hora del almuerzo. A mitad de su caminata playera, encontraron entre la arena una lámpara. Los tres pensaron en la mítica lámpara maravillosa y la frotaron, apareciéndo el genio de inmediato. Éste les dijo:

- Normalmente cumplo 3 deseos, pero como ustedes son 3, tendré que concéderles uno sólo a cada uno

El primero fue el fotógrafo:

- Deseo pasar el resto de mis días viviendo en una enorme casa en Hawai sin tener que preocuparme por cuestiones económicas.

El genio le concedió el deseo y lo envío a Hawai.

El siguiente fue en pedir su deseo fue el reportero:

- Yo deseo vivir el resto de mi vida en un enorme crusero en el mediterráneo sin tener que preocuparme por dinero.


El genio le concedió el deseo y lo teletransportó al Mediterráneo.

Por último y no menos importante, fue el turno del editor:

- Y, ¿cuál será tu deseo? - preguntó el genio
 
El editor respondió:

- Quiero que esos dos estén aquí para antes de que termine la hora del almuerzo en 10 minutos. Debemos de terminar la publicación en 8 horas
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Los deseos del Oso y el Conejo


Un oso y un conejo caminaban por el bosque discutiendo sin cesar, cuando de pronto encontraron una lámpara maravillosa. La recogieron, la frotaron y apareció el genio, quien les dijo que les concedería 3 deseos a cada uno. El oso se adelantó enseguida:

- Yo quiero que todos los osos de este bosque sean hembras
 

- Concedido

El conejo habló:

- Yo quiero un casco de moto
 
- Concedido
 
El oso extrañado con el conejo continuó con su segundo deseo:

- Para estar seguro, deseo que los osos de todos los bosques vecinos sean hembras
 

- Concedido.

El conejo solicita su segundo deseo:

- Yo quiero una moto Harley Davidson

- Concedido
 

El oso asombrado por los gustos del conejo, pide su tercer deseo:

- No quiero correr riesgos, quiero que todos los osos del mundo sean hembras

- Concedido

El conejo arranca en su moto y cuando esta a 100 metros grita su ultimo deseo:

- ¡Deseo que al oso tenga disfunción eréctil!
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Un océano de ron


Un pirata y su cotorro se encontraban a la deriva en un bote salvavidas luego de un dramático escape de una batalla épica. Mientras hurgaba en las provisiones del barco, se encontró una vieja lámpara. Se le vino a la mente la fantasiosa idea de las lámparas mágicas que al frotarlas liberan a un genio que concede 3 deseos. En secreto fantaséo con ésta idea y la frotó, esperando que apareciera dicho ente. Para su sorpresa, un genio salió efectivamente de ella, éste se estiro, tronó sus huesos y le dijo que sólo le concedería un deseo y nada más, en lugar de los 3 estándar. Al pirata no le importó y dijo:

- Deseo que todo el agua del océano se convierta en ron.

El genio tronó fuertemente sus dedos, exclamó "¡concedido!" y de inmediato, todo el océano se transformó en el más fino ron jamás probado por el hombre. Luego de esto, el genio se desvaneció en el aire. Unos minutos después, la calma del momento fue interrumpida por las olas de ron que salpicaban el casco del barco. Y el pirata y el cotorro comenzaban ya a imaginar el como pasarían los días venideros. El cotorro lo miraba enojado, con evidente disgusto, y luego de unos momentos de incómoda tensión el cotorro exclamó con un marcado tono sarcástico:

- ¡Oh, sí, sí, genial! ¡Maravilloso! ¡maravilloso! ¡Ahora vamos a tener que mear dentro del bote!
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El genio y el anfetaminómano

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Un adicto a las anfetaminas estaba paseando por un parque durante una tarde tranquila. Encontró a un pordiosero tirado en una banca y lo ayudó. El pordiosero le reveló su naturaleza fantástica:

- Oye, buen hombre, en realidad soy un genio, y como me ayudaste, te concederé 3 deseos.

- ¡Oh, sí! Quiero una enorme bolsa llena de metanfetaminas - contestó emocionado el drogadicto.

- ¡Está bien! - dijo el genio y ¡Puf! apareció una gran bolsa. Prepararon algunas largas y gruesas líneas de polvo blanco y cristalino y las compartieron.

- A la mañana siguiente, después de despertar, el genio le preguntó:

- Bien, ¿y cuál va a ser tu segundo deseo?

- Quiero Dos bolsas enormes de metanfetaminas.

- Bien - dijo el genio, y ¡Puuuf! nuevamente aparecieron de la nada entre humo y chispitas de colores, dos bolsas enormes llenas de metas. Acto seguido prepararon bastantes líneas y las compartieron todo el día y toda la noche.

Al día siguiente, ambos despertaron por eso de las 5 de la tarde, y el genio, medio aturdido, preguntó:

- ¿Cuál es el tercer deseo?

- Quiero... Ahora quiero ¡cuatro bolsas llenas de metanfetamina!

Y ¡Puuuf! humo, luces y chispitas y cuatro enormes bolsas llenas de cristal aparecieron de repente. Al día siguiente ya muy por la tarde, por aquello de las 8 de la noche, ambos se despertaron. El genio pudo recuperar las fuerzas para levantarse y dijo:

- Ya es hora de irme.

El genio dio un par de pasos con lentitud, se detuvó, se dio la vuelta y dijo:

- Bueno, está bien, uno más ... ¿cuál va a ser el cuarto deseo?