^^ Risoterapia y absurdeces para la diaria liberación de endorfinas. Buen provecho ^^

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El koala mariguano

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Un kola estaba sentado sobre una rama de un árbol de eucalipto, bien relajado fumando marihuana, cuando una lagartija que pasaba por ahí lo vio y le dijo:

- Hey, Koala, ¿qué haces?

- Fumando hierba... vente acá arriba a fumar también - contestó el koala.

Así que la pequeña lagartija subió al árbol y se sentó junto al koala y los dos se pusieron a dar hondas bocanadas de la verde hierba.
Luego de unos minutos, la lagartijita dijo que sentía su bocaa seca y que iría a beber agua al río. Pero el pequeño reptil estaba tan drogado que apenas coordinaba sus movimientos, con tremenda lentitud y torpeza, así que se cayó de la rama y se fue rodando cuesta abajo hasta caer al río.

Un cocodrilo que estaba en el río la vio y nadó hasta donde se encontraba la lagartijita y la ayudó a volver a la orilla. Una vez ahí le dijo:

- Oye, ¿qué pasa contigo? ¿Qué tienes?

La lagartija, toda madreada, mareada y sonriente le contestó que estaba con el koala fumando marihuana en el árbol de eucalipto, y que había fumado tanto que se cayó desde la rama y fue a parar al río, pero que estaba bien porque tenía sed y quería beber algo de agua.
El cocodrilo dijo que iría a ver eso y se fue hacia el bosque, encontró el árbol de eucalipto, en donde el koala estaba acostado, terminándose su cigarro de cannabis. El cocodrilo le gritó entonces:

- ¡Hey, tú, Koala!

El koala volteó hacia abajo, miró al cocodrilo y exclamó con los ojos desorbitados:

-  ¡¿Cuánta agua bebiste?! ¡joder!
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El temerario acto circense del domador de cocodrilos

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Llega un Circo a la ciudad y una noche, luego de varios números circenses, llega el momento que todos estaban esperando, el espectáculo principal: el Domador de Cocodrilos.

Todos estaban atentos, y luego de la pomposa presentación y de los aplausos. El domador, trae su enorme cocodrilo jalándolo de la cadena atada a su cuello, le da una cachetada al enorme reptil y éste abre su enorme boca, mostrándo sus numerosas filas de dientes grandes y afilados. El domador baja la bragueta de su ajustado pantalón, le propina otra cachetada (aún más fuerte que la primera) y el cocodrilo abre aún más la boca con evidente expresión de enojo. Una cachetada más y entonces, mete su pene erecto en la boca del animal.

El público permanece en silencio. Todos tiemblan, y el corazón les palpita como el de un conejo perseguido por un lobo.

El domador retira el pene y mira hacia el público. La gente comienza a aplaudir y a exclamar "bravo, bravo"El domador jala nuevamente la cadena del cocodrilo, acercándolo más y comienza a golpear con su miembro la cara del encabronado saurio. Luego, desafíando aún más la ira del cocodrilo, se frota los testículos en los ojos y vuelve a introducir su pene erecto, restregándolo contra el paladar y las paredes bucales de la humillada bestia. El domador comienza a masturbarse en las fauces abiertas y del cocodrilo, y ante la menor señal de vacilación de éste último, el domador le propinaba tremendas cachetadas. Y así prosiguió con la penetración oral durante un minuto exacto, a punta de cachetadas.

Finalmente retiró su pene ensalivado del cocodrilo, se dirige ante el asombrado público con el pene en mano y exclama retador:

- ¡¿Hay entre el público, alguien que se atreva a hacer lo mismo?! ¡¿Eh?!

De inmediato, una enérgica mano se irguió de entre los acojonados de las gradas.

- ¡¿Quién?! ¡Levántate! - dice extrañado el domador

La persona que había levantado la mano se levantó de su asiento. Se trataba de un alegre y excitado homosexual, que contestó con su característica entonación afeminada:

- ¡Ay! ¡Sí, sí! ¡Yo, yo me atrevo, Señor Domador! Sólo que no me vaya a pegar tan fuerte como al cocodrilo, ¿vale?
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