^^ Risoterapia y absurdeces para la diaria liberación de endorfinas. Buen provecho ^^

Jesús, los extraterrestres y el chocolate

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Se encuentra el papa conversando con unos extraterrestres:

- ¿Ustedes conocen a Jesús? - pregunta el papa

- ¡Ah! ¡Jesús! ¡Claro! Sí, el vato es bien chido. Viene a nuestro planeta dos veces cada año - contesta el alienígena.

- ¿¡Qué!? ¡¿Dos veces?! ¡¿Cada año?! Oh... pues... aquí han pasado dos mil años y, aún seguimos esperando por su segunda llegada... - dice el papa entre perplejo y entristecido.

- Mmmmh...quizá no le gusta su chocolate

- ¿Chocolate?

- Claro - explica el extraterrestre -, Cada vez que él nos visita, juntamos todos nuestros mejores chocolates de cada planta manufacturera de nuestro planeta y se los regalamos antes de que se vaya. ¿Por qué? Qué hicieron la primera vez que él vino aquí
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¿Qué...?

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P.- ¿Qué se alarga cuando se jala, se acomoda entre los pechos, se desliza perfectamente en un orificio, asfixia a la gente cuando se usa inapropiadamente, funciona mejor cuando se jala con fuerza y se retrae suavemente cuando ha terminado de utilizarse?

R = El cinturón de seguridad
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Un complicado mojado caso

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En la estación de policía, es recibido un mensaje de radio que informa al sargento:

- Sargento, aquí el oficial Ramírez y el oficial Sánchez reportando un 187, señor. El homicidio, fue perpetrado por una señora. Ha matado a tiros a su marido por pararse sobre el suelo mojado que ella se encontraba trapeando.

- ¿Ya la arrestaron? - pregunta el sargento.

- No, Señor - contesta uno de los policías en el radio-comunicador -, estamos esperando a que se seque el suelo.
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El perro viejo y cansado

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Un perro viejo y de aspecto cansado, se encuentra vagabundeando por el jardin de un señor. El hombre examina el collar del perro, luego observa su gran panza, señal de que el perro está bien alimentado, y de que tiene un hogar.

El perro lo sigue hasta el interior de la casa, camina por el pasillo principal y salta hacia el sofá, se acomoda y se queda dormido. El hombre piensa que todo esto es muy inusual, pero lo deja dormir en paz. Luego de una hora, el can se despierta y se dirige a la puerta principal de la casa, y el dueño de dicha casa, lo deja salir. El perro mueve su cola amigablemente y se va.

Al día siguiente, el perro regresa y rasca la puerta principal. El hombre abre la puerta, el perro entonces repite las acciones del día anterior: se va caminando tranquilamente por el pasillo, llega a la sala, salta sobre el sofá, se acomoda y se  queda dormido. El señor lo deja dormir. Y luego de una hora, el perro se despierta, se levanta del sofá, se dirige hacia la entrada y el buen hombre lo deja salir. El perro lo mira a los ojos, balancea su cola en señal de simpatía y se va.

Y así, la historia se repite por días. 

La hombre se siente realmete intrigado, así que coloca una nota en el collar del perro. Dicha nota dice "Su perro ha estado viniendo a mi casa todos los días a tomar una siesta".

Al día siguiente, el perro llega a la casa con otra nota en su collar que responde a la nota anterior: "El perro vive en una casa con cuatro niños, está intentando conciliar el sueño, tener un poco de descanso. ¿Yo también puedo llegar a su casa mañana?"
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Despreocupadas travesuras infantiles fatales

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Un empleado no se presenta al trabajo.

El jefe se pregunta el porqué uno de sus más valorados empleados se ausenta sin notificarselo a nadie de la empresa.
Teniendo un problema de trabajo urgentísimo que resolver, telefonea a la casa del empleado ausente, y el teléfono es contestado por un niño, quien susurra en el auricular:

- Hola...

- ¿Está tu papá en casa?

- ... - contesta la vocecita

- ¿Puedo hablar con él?

- No - contesta con la voz aún baja el niño.

Sosprendido y queriendo comunicarse con un adulto, el jefe vuelve a inquirir:

- ¿Se encuentra tu mamá ahí?

- Sí...

- ¿Me la podrías pasar?

- No...

Con la esperanza de que pudiera haber alguien a quien pudiera dejarle un mensaje, el jefe pregunta:

- ¿Hay alguien más ahí?

- - murmura el pequeño -, un policía.

- Preguntándose qué rayos estaría haciendo un policía en la casa de su empleado, el jefe le dice al niño:

- ¿Podrías poner al teléfono al policía?

- No. Está ocupado

- ¿Ocupado con qué?

- Hablando con mamá, papá y con los vecinos - explica el susurrante niño.

La preocupación del jefe aumenta aún más cuando escucha a través del teléfono, un ruido que iba incrementándose a cada segundo.

- ¡¿Qué carajos es eso?! - Pregunta exaltado el jefe.

- Un helicóptero

- ¿Y qué rayos está haciendo ahí un helicóptero?!

Y nuevamente, el niño, con voz muy queda y despacio, el niño explica:

- El escuadrón de búsqueda acaba de enviar un helicóptero

- ¡¿Y qué están buscando?! - Exclama el jefe, fuera de sí.

Y, sin aumentar el bajísimo tono de voz, el niño responde aguantándose la risa:

- Jijiji... a mí 
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El árabe, el judío y el pan

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Un árabe y un judío entran a una panadería. En un breve descuido del panadero, el árabe se roba de inmediato tres piezas de pan y las guarda en su bolsillo.

- ¿Ya viste cómo soy de buenos? - le presume al judío de su acto -, el encargados no vio una jodida cosas.

- Eso es tan típico de ustedes, los árabes - contesta el judío -. Mira, te mostraré una forma honesta de obtener los mismos resultados.

El judío entonces, se dirige con el panadero, y le dice:

- Deme algo de pan, y le mostraré un sorprendente truco de magia.

Intrigado, el panadero acepta, y le da una pieza de pan. El judío procede a engullirlo y le pide una pieza más. El panadero se la da. El judío se come esa otra pieza, y a continuación, le pide una más, se la entregan y se la come también.

El panadero se comienza preguntar de qué se trata el truco. Le cuestiona:

- ¿Y bien? ¿y ahora qué? ¿Qué paso con las piezas de pan?

- Ah - contesta el judío con una enorme sonrisa en su rostro -, mire en el bolsillo del árabe.
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