^^ Risoterapia y absurdeces para la diaria liberación de endorfinas. Buen provecho ^^

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El indigente salvavidas

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Un hombre pusilánime y cabizbajo sale de su rutinario trabajo. Se dirige caminando como robotizado hacia un puente muy alto listo para dar el salto al vacio, cuando, al ver hacia abajo, observa en el muelle, a un indigente sin brazos moviéndose rítmicamente de un lado a otro, dando saltos, bajando hasta el suelo, levantándose y estirando la piernas, sacudiéndose, etcétera.

"La vida no es tan mala después de todo... siempre hay alguien peor que uno, e incluso quienes están peor que uno pueden llevarla mejor" piensa el tipo, a la vez que deja de apoyarse del barandal del puente, alejándose así de él. Se baja y se va caminando a toda prisa hacia el muelle para agradecerle al hombre por salvarle la vida.

- ¡Muchísimas gracias! - exclama el ex-suicida con lágrimas en los ojos -, estaba a punto de tirarme del puente dispuesto a matarme, pero luego vi como bailabas y pensé "carajo, míralo nada más, ese hombre no tiene dinero, posiblemente ni un techo bajo su cabeza, no tiene brazos y aún así se pone a bailar con tal alegría, con tal energía"... y entonces cambié de opinión en un instante. ¡Es un milagro! ¡Gracias! ¡Gracias!

- ¿Bailar?... - contesta extrañado el indigente con amargura -, no estaba bailando. Me estaba dando comezón infernal en el culo y no tengo manera de rascármelo.
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Peticiones inusuales de vagabundos

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Durante las últimas horas de la tarde, un hombre se encuentra cerrando el restaurante donde trabaja. Está limpiando las mesas y barriendo el piso, cuando de pronto escucha que tocan a la puerta. Al abrirla se encuentra con un vagabundo hediondo, de apariencia extremadamente sucia, cubierto de mugre de pies a cabeza. Era persona más repugnante que había visto en su vida.

- Hey, amigo - dice ronco el hombre de la calle -, ¿podrías regalarme un tenedor?

El tipo que estaba en la tienda lo piensa por un momento y decide dárselo, sin contrariedades ni preocupaciones, pues sólo quería al asqueroso indigente fuera de su vista y su nariz. En cuanto le da el tenedor, el vagabundo se marcha.

Unos diez minutos después, mientras el encargado del restaurante se encuentra acomodando los trastes y utensilios limpios, se escucha que llaman a la puerta. Se trata de otro indigente, aún más apestoso que el anterior, completamente lleno de piojos y bichos en la cabeza, con costras de mocosy lagañas... un verdadero desperdicio tóxico humano, que también se encuentra ahí pidiendo un tenedor.

El encargado del restaurante, se tapa la nariz al borde del vómito, se dirige de inmediato a la cocina, le da apresuradamente el tenedor al vagabundo y cierra la puerta de inmediato, sintiendo un estremecimiento nauseabundo recorriendo todo su cuerpo, sintiéndose sucio, como nunca en su vida.

Luego de otros diez minutos, el tipo se encuentra ya terminando de trapear y listo para marcharse del restaurante, cuando, repentinamente, escucha que tocan a la puerta una tercera vez. Su temor de que fuese otro indigente se vuelve realidad en cuanto abre la puerta, encontrándose con la escena más perturbadora y asquerosa que jamás había visto en su vida: un vagabundo con el rastas llenas de piojos y liendres, caspa, garrapatas, pulgas, chinches, el rostro lleno de mugre, el vello facial todo crecido y plagado de los mismos bichos que su cabeza, la ropa toda roída y llena de todo tipo de manchas oscuras, costras con larvas y pus, y pústulas, ronchas, granos y llagas por toda la piel con un olor que haría devolver todas las entrañas al mismísimo príncipe de las tinieblas.

- ¡Largo de aquí! ¡Ahora mismo! ¡Tome su estúpido tenedor y lárguese, por el amor de Dios! ¡Se lo suplico! - grita aterrado el encargado del restaurante

- ...pero yo no quier un tenedor... necesito un popote - contesta lento y aturdido el vagabundo infernal

- ... ¿qué? - pregunta el perturbado hombre -, pero si antes vinieron otros dos hombres pidiendo un tenedor, y ahora Usted llega pidiendo un popote... ¿qué carajos está pasando?
 
- Ah, bueno... - contesta el podrido indigente - lo que pasa es que hace rato un tipo gordote-gordote se vomitó al otro lado de la calle, y pues ya los demás se comieron todo lo bueno, lo sólido, pero aún queda algo de caldito...
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Lo tenía todo...

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Durante un paseo matutino, un hombre se sienta en la banca de un parque y observa con algo de pena, a un negro que estaba sentado frente a él, en la banca de enfrente. El hombre de color se ve todo desaliñado, deshauciado, con la ropa sucia, desanimado.

El tipo decide iniciar una conversación, atreviéndose a preguntarle el cómo es que termino así.

- Hasta la semana pasada lo tenía todo - contesta afligido el negro, esbozando ligeramente una sonrisa nostáligca, a la vez que triste - sí... lo tenía todo: todo lo que pudiera comer, ropa limpia y planchada, tenía un techo sobre mi cabeza, televisión satelital, internet... iba al gimnasio, a la piscina, a la librería, incluso tenía un trabajo en-línea...hombre, no tenía cuentas ni deudas...incluso tenía seguro médico todo cubierto.

- Oh... lamento escuchar eso, en verdad lo siento - replica el curioso -, pero, ¿qué fue lo qué paso? ¿drogas? ¿alcohol? ¿divorcio?

- Nada de eso - contesta el negro meneando la cabeza -, me liberaron de prisión
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El Vagabundo depravado

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Un vagabundo todo sucio va caminando por un puente, cuando ve a una entristecida mujer a la orilla del barandal con la intención de lanzarse al vacío. Se aproxima a ésta mujer:

- Oiga, Señorita, ¿acaso piensa saltar? - pregunta el mugriento

- ¡Atrás, atrás! - grita histérica la pobre mujer - ¡si se acerca un centímetro más si me arrojaré!

- Bueno, está bien - contesta el hombre que tenía la cara enegrecida por la tiera y el sudor y alguna que otra mosca merodeando su cabeza - pero antes que lo haga, ¿pudiera pedirle un favor? Verá, tengo siempre muy mala suerte, y ha pasado mucho, muuucho tiempo desde que sentí las caricias de una mujer, así que si también ha pasado por lo mismo, ¿qué le parece si tenemos sexo antes de que se tire?

- ¡¿Qué?! ¡Que ascooooo! ¡Por supuesto que no, viejo asqueroso! ¡Cerdo inmundo!

- Bien, bien, está bien - responde el mendigo -, entonces iré a esperar abajo del puente
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Limosnero cabrón

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Una exaltada mujer le dice a su marido:

- En verdad odio a ese limosnero hijo de puta que vino ayer a pedir de comer

- ¿Por qué? - preguntó el hombre, un poco aturdido por el estado anímico de su esposa

- Porque luego de que me compadecí de él ayer, le di comida, y el muy infeliz regresó hoy y me regaló un libro llamado "Aprende a cocinar"
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Música de mierd...



Un vagabundo entra a un bar, se sienta junto a la barra y pide un whisky.

- Quiero ver primero el dinero - dice el barman

- Estoy en bancarota, amigo, pero si me das una botella de whisky, interpretaré una pieza de jazz tirándome pedos.

El barman jamás había visto a alguien "cantar" una canción con flatulencias, por lo que la propuesta le resulta interesante y acepta. El vagabundo se bebe toda la botella de whisky, sube tambaléandose al escenario y la audiencia comienza a aplaudir. Entonces el tipo se baja los pantalones y el público comienza a vitorearlo y a aplaudirle aún más alto. El alcoholizado vagabundo procede entonces a hacer presión abdominal, lanzando proyectiles de excremento por todo el escenario, e incluso llega a salpicar a algunos de los presentes, haciéndo que todos se indignen y abandonan el bar, no sin que algunas personas vomitaran.

El barman le grita:

- ¡Imbécil! ¡Dijiste que ibas a pedorrear algo de jazz, no a cagarte por todo el escenario!

- Tsssss... ¡oye! - contesta el viejo asqueroso - ¡incluso Justin Bieber tiene que aclarar su garganta antes de ponerse a cantar!
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Vómito de vagabundo


Dos vagabundos caminan por la calle y al pasar por debajo de un conocido puente, ven a su amigo Orlando tirado sobre un cartón, sin consciencia, con una botella de alcohol barato vacía en una mano, y con espeso vómito escurriéndo lentamente de su boca. En el espeso charco que se va formando bajo el indigente, hay todo tipo de trozos de material orgánico descompuesto, carnes podridas, hierbas, pedacitos de huesos, zanahorias, granos de elote, frijoles y hasta larvas...

Horacio, uno de los vagabundos, le dice al otro:

- Puta madre, Alfonso. Mira nada más, Orlando se está vomitando y él ni en cuenta. Mira que desperdicio de comida y bebida.

Horacio entonces saca una vieja cuchara que tenía entre sus andrajos y procedió a recoger el vómito del amigo inconsciente y lo comienza a ingerir. Juan dice:

- Carajo... esa es la cosa más asquerosa que jamás haya visto en mi vida... ¿Cómo puedes comerte eso así como así?

El par de indigentes continua su caminar y Horacio le dice a Alfonso:

- Tsss... hombre, comida es comida. Los vagabundos no podemos darnos el lujo de elegir.

Diez minutos después Horacio comienza a sentir tremendos dolores acompañados de espasmos estomacales y sucede lo inevitable: el vagabundo devuele el estómago en lo que es el más dramático, violento y voluminoso vómito que jamás hubiera tenido en su vida.

Horacio pierde sus fuerzas y cae sobre el enorme y espeso charco de vómito, mientras ve con sorpresa que su amigo Alfonso saca también su cuchara de entre sus andrajos y comienza a recoger el vómito espeso y burbujeante, comiéndoselo.

- ¡Hey, carajo, hermano!... Hace diez minutos dijiste que era lo más asqueroso que habías visto en tu vida...

- Bueno - dice Alfonso - no me lo iba a comer así frío, ¿o sí?
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