^^ Risoterapia y absurdeces para la diaria liberación de endorfinas. Buen provecho ^^

Cabreo ludópata

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El esposo llega a las 4 de la mañana a casa, luego de haberse pasado toda la noche jugando y apostando.

- ¡¿Dónde carajos estabas?! - le reclama bien cabreada la esposa

- Jugando póker con esos cabrones en el casino - contesta igual de cabreado y frustrado el esposo

- ¡¿Ah, sí?! - añade la mujer -, ¡Pues ahora mismo empacas tus cosas y te largas!

- ¡Ah! - replica el hombre -, ¡Pues tú también, porque ésta ya no es más nuestra casa!
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Enterrando al pecesito

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Una niñita se encuentra cavando un hoyo en el patio, cuando su vecino se asoma por la barda.

- ¿Qué estás haciendo, mija? - pregunta él

- Mi pecesito está muerto y voy a enterrarlo - contesta ella estoica

- Pero si ese agujero es demasiado grande para un pecesito - le dice el vecino

- Es porque mi pecesito está dentro del bastardo de tu gato
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¿Qué hace un negro después de tener sexo?

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P.- ¿Qué hace un negro después de tener sexo?

R= Recibir 25 años de prisión
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Noche de farra fatal

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3 amigas salen de farra por la noche, y se les ocurre tener un concurso de ver quién podía emborracharse más y hacer las locuras más descabelladas. Al día siguiente, casi a las 2:00 PM, las chicas se ven, todas con resaca, para hacer el recuento de los daños:

- Weey, yo me salí de la carretera y fui a dar a la laguna, se hundió mi carro por completo, wey... - dice la primera

- Yo se la chupé al Chucho, así de que hasta las anginas, me los tragué y todo, wey - dice la segunda

- Uy, pues yo quemé mi casa, cabronas, así, todita, sólo quedaron las cenizas...

Una vez que hubiesen terminado de contar sus historias, la tercer mujer dice:

- Supongo que yo fui la que se puso mas idiota, así que gané...

- No... - contesta la segunda mujer -, osea, no entiendes... el Chucho es mi perro...
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Pancho y los osos cogedores

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Pancho se encontraba emocionado de haber adquirido su nuevo rifle, y de inmediato se fue a intentar cazar osos. Divisó un oso café en la distancia y le disparó. Un instante después, sintió unos golpecitos en su hombro, volteó y vio que se trataba de un enorme oso negro, quien con mirada cabreada le dijo mostrándole sus largas y afiladas garras:

- Tienes dos opciones Pancho, una, te mato lenta y dolorosamente, y dos, te cojo.

El pobre diablo, sin decir palabra alguna, se desabrocha los pantalones y se pone a cuatro patas, sollozando.  El desgarro anal le duró dos semanas y muchas dolorosas penas. Luego de su recuperación, éste juró venganza. Se dirigió hacia al bosque donde había tenido el traumático encuentro con el oso negro. Con much cautela, en silencio, ubicó a su violador y descargó todas sus balas en él. Y justo después de vaciar todas sus municiones y disponerse a correr hacia el cadáver del oso negro para bailar, escupir, maldecir y cagar sobre el cuerpo inerte, Pancho vuelve a sentir unos golpes sobre su hombro. Ésta vez se trataba de un gigantezco oso Grizzly, quién le dijo:

- Ese fue un gran error, Pancho...así que tienes dos opciones: Te hago jirones con mis garras hasta matarte, o te doy la cogida de tu vida

Una vez más, Pancho, tragó saliva, y en silencio y con lágrimas corriendo por sus mejillas, se desabrochó el pantalón y se tiró a la hojarasca mientras el oso lo montó de una manera que podría describirse como infernal.

Pancho sobrevivió, pero las heridas tanto externas como internas le duraron varios meses, necesitando los primeros dos para poder ponerse en pie, los dos subsecuentes para poder sentarse nuevamente y los últimos dos para poder cagar bien, sin necesidad de sondas, por no mencionar la terapia psicológica que necesitó para recuperar el habla y la compostura.

Una vez recuperado y jurado venganza, se fue de nueva cuenta al bosque de su perdición y humillación, logrando rastrear al monstruoso e inmisericorde oso grizzly y, tal como en la vez anterior, descargó todos las municiones de su rifle, y de las pistolas extra que había conseguido y cargado consigo.

Llorando de alegría, Pancho se dirigió hacia el cadáver del oso grizzly, sintiendo el dulce sabor de la venganza, y la euforia corriendo hirviente por sus venas. Pero, la historia se repitió, y Pancho sintió esos horrorosos golpecitos sobre su hombro... voltéo lenta y temerosamente y ahi estaba, detrás suyo un gigantezco oso polar, quien le dijo:

- Ay, Panchito, admítelo, tú no vienes aquí de cacería, ¿verdad?
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