^^ Risoterapia y absurdeces para la diaria liberación de endorfinas. Buen provecho ^^

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Cínico sacerdote calenturiento

Un monagillo de 8 años descubre al sacerdote masturbándose frenéticamente.

- ¡Padre! - dice sorprendido el niño -, pero... ¡¿qué está haciendo, padre?!

- Me estoy masturbando - responde el padre -, y tú vas a estar haciendo esto pronto.

- ¿Por qué?

- Porque me duele mucho la muñeca
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El infierno ateo

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Un ateo muere y va al infierno.

El diablo lo recibe y le da la bienvenida: "bienvenido, déjame mostrarte el lugar".

Ambos van caminando a dar un paseo por un hermoso parque con grandes, verdes y frondosos árboles, plantas y  flores de muchos tipos, y el diablo le muestra un palacio diciéndole: "ésta es tu casa, y aquí están tus llaves".

El hombre se alegra, agradeciéndole. El diablo le contesta: "No, no. No me lo agradezcas. Todos merecen un buen y bonito lugar para vivir cuando vienen aquí abajo".

Continuan con el paseo, en donde habían aún más flores y pájaritos cantando. El diablo le muestra después un enorme garage lleno de hermosos autos de lujo.

- Estos son tus carros ahora - dice el diablo, dándole todas las llaves de todos los automóviles. Una  vez más, el ateo intenta darle las gracias, pero es también una vez más, interrumpido: "No, no, no, sssshhh... todos aquí abajo merecen tener carros bonitos, ¿cómo podrías dar un paseo por estos lugares sin un auto?"

Prosiguen con la marcha y mientras avanza, el área se vuelve cada vez más hermosa, limpia y elegante. Pájaros de todo tipocan tando melodías preciosas, ardillas corriendo por los pastos y entre las ramas, conejitos comiendo de los pastos, gatitos por todas partes... Y llegan hasta una fuente, en donde los esperaba la mujer más bella, linda y sexy que el ateo jamás había visto sentada en una banca. Ella lo mira, e instantáneamente hay un flechazo, ambos se enamoran a primera vista. El hombre no podía estar más feliz. El diablo, sonriente, dice: "todos merecen tener su alma gemela aquí abajo. No queremos que nadie esté ni se sienta solo".

Y mientras seguían con el paseo, el ateo nota que hay un muro muy alto. Se dirige hacia éste, y observa con total horror lo que había en el  otro lado: gente gritando horrizada en total agonía en lagos de lava humeante, mientras pequeños demonios los rodean pinchando con tridentes a éstas pobres almas, mientras que por otras áreas, hay demonios desollando y destazando a otras personas, cabezas y torsos sobre estacas, y muchas otras terribles torturas aconteciendo. Un terrible hedor a azufre inunda el lugar.

- Oye ¡¿qué está pasando ahí?! - pregunta asustado el ateo.

- Ah, eso - contesta el diablo encogiéndose de hombros -, No te preocupes, esos son los cristianos. No sé por qué, pero ellos prefieren ese lugar así.
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Cretinismo mojigato

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Un hombre se encontraba rezando en la iglesia, pidiendo por fama y dinero.

Otro hombre que se encontraba próximo a él, escuchándolo, se acerca a él con atitud altanera:

- Hummm... las cosas por las que pide... yo siempre pido por honestidad, modestia y otras cualidades nobles y humanas en la vida.

- Muy bien, señor - contesta el primer tipo -, uno siempre pide por las cosas que no tiene...
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Partida alcohólica

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La Madre Superiora de una congregación irlandesa, con sus 98 años encima, estaba en su lecho de muerte. Las monjitas la rodeaban, intentando hacer cómodo su último viaje.
Trataron de darle leche calentita, bebió un sorbo y no quiso más.
Una monjita se llevó a la cocina el vaso de leche. En ese momento recordó que había  en la alacena una botella de whisky irlandés que les habían regalado para Navidad, y le puso un buen chorro a la leche.
Volvió al lecho de la superiora y le acercó el vaso a la boca.

La superiora bebió un sorbito, luego otro y antes de que se dieran cuenta, se tomó hasta
la última gota.

Las monjitas le dijeron:

- Madre, denos una última palabra de sabiduría antes de partir.

Poniendo su último esfuerzo, se incorporó un poco y les dijo:

- No vendan esa vaca.
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Gandallas religiosos


Un sacerdote católico, un imam musulmán y un rabino van caminado por la parque, cuando el sacerdote se fija que hay un niño jugando solitario:

- ¡Hey! ¡Vamos a violarlo! - exclama excitado el padre

- ¡Sí, sí! - responde aún más emocionado el imam - ¡Y luego vamos a decapitarlo!

Y el judío lo mira de arriba a abajo y dice medio desanimado:

- Pero... ¿y qué le vamos a robar?

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¿Y mis 72 vírgenes?



Un musulmán que recién se había inmolado llegó a las puertas del cielo. San pedro lo recibió pero antes de que éste le diera la bienvenida, el musulmán se adelantó exclamando en un tono muy déspota:

- ¿Dónde están mis 72 vírgenes?

- ¿Perdón? - dijo San Pedro

- Ya me escuchaste, ¿dónde están mis vírgenes?, soy un martir, tengo derecho a 72 vírgenes en el paraíso. Vamos no tengo todo tu tiempo.

- Mmmh, ya veo...otro musulmán - dijo suspirando San Pedro - aquí vamos...

- Bueno, ¿pero que eres sordo o qué? ¿Dónde están mis vírgenes? ¿Están ahí adentro? - dijo el cabreado musulmán mientras ya se estaba cruzando hacia el paraíso.

San Pedro lo detuvo y le dijo:

- Lo siento, pero debes de esperar, no hay 72 vírgenes esperando por ti

- ¡¿Qué?! ¡¿Qué carajos estás diciendo?! ¡¿Quién te crees que eres?! ¡Quiero ver a Mohammed! ¡ Salla Allahu alay hi wa sallam! ¡¿Dónde está el profeta?!
- Lo siento, aquí no está

- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo de que aquí no está Mohammed?!

- Así es - contestó San Pedro - pero si quieres puedes ver a Jesús o...

- ¡No, no, no, no, no! - lo interrumpió bruscamente el musulmán encabronado - ¡Yo quiero ver al sagrado profeta! ¡Yo quiero mis 72 vírgenes! ¡Déjate de juegos! ¡¿Dónde está el profeta Mohammed?!

- Mira, ya te dije que no puedes verlo, pero si quieres puedes hablar con Jesús o con Moises o Abraham o...

- ¡Qué no, carajo! ¡Yo no quier tener nada que ver con judíos! ¡¿Dónde está el profeta?! - gritó ya casi al borde de avalanzarse contra San Pedro

- Mira... si quieres puedes ir a hablar con Dios, mientras te tomas un cafecito ¿te parece?
- ... ¿Con Alláh? ¿De verdad?

- Sí...con Alláh o como quieras llamarle

- Bueno, entonces, sí - dijo el musulmán.

Luego vino un ángel que lo saludó y lo guió por un sendero de nubes. El ángel luego lo dejó en un bonito jardín con vista a un mar celestial, en dónde estaba Dios contemplando las olas, sentado en un cómodo asiento reclinable.

Una vez frente a Dios, el musulmán se postró ante él, pero Dios le dijo que se levantara, que no había necesidad de eso. Luego el musulmán ya más calmado, le preguntó que dónde estaban sus vírgenes. Pero Dios le dijo que no había tal cosa

- ¡¿Qué?! Pero tú le dijiste a Mohammed ¡Salla Allahu alay hi wa sallam! que aquí en el cielo habrían mujeres que nos servirían siempre y que habrían ríos de miel y jardines por donde correrían arrollos y...

- ¡Jahahaha! - Rió fuerte Dios - sí, sí, es un tema díficil, casi todos los musulmanes que vienen aquí vienen con esa loca idea que no sé de donde sacaron. Y sí, efectivamente, aquí hay mujeres muy bonitas pero no estarán para servirte, y sí, hay vino y manjares para todos.

- ¡¿Cómo que para todos?! ¡¿Acaso aquí también hay cristianos y judíos?!
- Sí, y budistas e hindús y católicos y shintoístas y de todo. Incluso ateos - contestó Dios sonriendo

El musulmán estaba atónito. No sabía como reaccionar. Entonces Dios le dijo serenamente:

- Mira, Achmhed. Tranquilízate, ya verás que el paraíso te va a gustar, ¿qué te parece un vinito? ¿O quieres un café? Yo voy a tomarme un capuchino

- ...Bueno... - dijo el musulmán sin mucho ánimo - uno descafeinado... 

- Está bien - dijo Dios, e inmediatamente se puso los dedos en las comisuras de los labios, dio un sonoro silbido y exclamó:

- ¡Hey, Mohammed! ¡Tráeme dos cafés por acá! ¡Un capuchino y otro descafeinado!
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Saber cuando festejar....


Un rabino y un sacerdote chocan en una avenida.
El rabino baja de su auto y auxilia al sacerdote, quien aún se encuentra algo aturdido.

- Padre, ¿se encuentra bien?

- Sí...
- ¿Seguro?, fíjese bien

- Si, sí, estoy seguro

- ¡Gracias al cielo! ¡Esto hay que festejarlo!

El rabino se dirige a su carro maltrecho, saca una botella y le ofrece un trago al sacerdote, quien acepta gustoso para pasarse el susto

- Estamos bien, ¡gracias a Dios! Tómese otro traguito... - dice el rabino y el cura se bebe otro trago.

- Que alegría que estamos bien, padre... tome, un vaso más

Después de un rato y luego de haberse bebido ese tercer vaso, el sacerdote le dice extrañado al rabino:

- Pero, Rabino, que pena, me voy a acabar la botella yo sólo, ¿usted no va a tomar?

- No, gracias. Yo voy a esperar a que llegue la policía.
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