^^ Risoterapia y absurdeces para la diaria liberación de endorfinas. Buen provecho ^^

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Tacto médico

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Un hombre despierta en el hospital, luego de un serio y aparatoso accidente.

- ¡Doctor, doctor! - Exclama asustado el hombre -, ¡No siento mis piernas! ¡No puedo sentir mis piernas!

- Pues claro, - contesta el médico, denotando obviedad -, te amputamos los brazos
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Breve historia de la medicina

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 Breve Historia de la medicina:
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- Doctor, me duele el estómago
 
2000 AC: Cómete ésta raíz
 
1000 AC: Pon a hervir ésta raíz, recita ésta oración y bébetela
 
1800 DC: Las oraciones son supersticiones baratas, tómate ésta pócima
 
1940 DC: Ésa pócima contine aceite de serpiente, tómate ésta píldora
 
1985 DC: Esa píldora no te va a servir, tómate éste antibiótico
 
2010 DC: Ese antibiótico es artifical, tómate éste brevaje y recita éste mantra cuántico
 
2017 DC: Ese brevaje está hecho con transgénicos y ese mantra es falso. Ten, cómete ésta raíz
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Cinismo médico profesional

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Una mujer acude con el psicólogo. Una vez dentro del consultorio, se lamenta:

- Doctor, vengo a verlo porque ando con los ánimos caídos.

- ¡Perfecto, señora! - contesta el profesional de la salud mental con una sonrisa -,  ¡le hacen juego con sus tetas!
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Un esfuerzo extra para quedar más guapa



A las 8:30 de la mañana una señora recibe una llamada telefónica del consultorio del ginecólogo para confirmarle que tenía consulta a las 9:30 AM. Acababa de terminar el desayuno con su mario y sus hijos y estaba lista para comenzar con las tareas del día. Ya eran las 8:45 y no tenía ni un minuto que perder. Como la señora tenía especial cuidado con su higiene íntima y más si tenía que ir a ver al ginecólogo, quizo aseárse rápidamente, pero no tenía tiempo para darse una ducha, así que entró al baño, se quitó la blusa, agarró una toallita limpia y doblada que estaba encima del borde de la bañera, la mojó y se la pasó con todo el cuidado posible por sus partes más íntimas para así tener la seguridad de que quedaría lo más limpia posible. Al terminar lanzó la toallita en el cesto de ropa sucia, se vistió y se fue apuradísima al auto rumbo al consultorio pues ya eran las 9:00.

Llegó justo a las 9:30 a la sala de espera, en donde le llamaron casi inmediatamente para que pasara a hacerse la revisión. Como la señora ya conocía el procedimiento, se sentó sin ayuda en el borde de la camilla e intentó, como siempre hacía, imaginarse muy lejos de ahí, en un lugar así como el Caribe o en cualquier otro lugar lindo, por lo menos a 1,000 kms. de aquella camilla en aquél bochornoso momento.

De pronto, el ginecólogo le dijo con una sonrisa pícara:

- Mmmmhh... ¡Hoy sí que hizo un esfuerzo extra para quedar más guapa!, ¿eh?

La señora se quedó estupefacta, sin saber como reaccionar ante tal cumplido. No respondió, pero se limitó a sonreír, completamente sonrojada y dijo solamente "Ah... gracias"

Una vez terminada la incómoda consulta, la señora se fue a casa, ya más tranquila, y el resto del día se desenvolvió normalmente: limpió la casa, cocinó, tuvo tiempo de leer una revista, ver la televisión un rato y así.

Después de la escuela, ya terminados los deberes, la hija de 6 años estaba lista para ir a jugar cuandole gritó desde el baño:

- ¡Mamá! ¿Dónde está mi toallita?

La señora le contestó:

- ¡No sé, pero toma una limpia del closet!

Su respuesta le hizo desear desaparecer de la faz de la Tierra. Las perturbadoras palabras del ginécologo martillaban en su cabeza sin cesar ya que lo que su hija le contestó fue:

- No Mamá, yo no quiero una toallita del closet, quiero aquella que estaba doblada en el borde de la bañera. Ahí tenía mi diamantina, mis brillitos y mis estrellitas doradas y plateadas!
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Grandes micro-problemas


Un hombre fue a su cita con el urólogo. Una vez en la clínica, el hombre le dijo al doctor:

- Doctor...por favor, se lo suplico...no vaya a reirse, por lo que más quiera, por favor...

- Por supuesto que no - dijo muy solemne el médico - soy un profesinal. En más de 20 años que tengo ejerciendo mi especialidad he visto de todo y jamás me he reído de ningún paciente.

- Está bien... - dijo el sonrojado y temeroso paciente, y procedió a quitarse los pantalones y bajarse la truza, revelando el pene más pequeño que el doctor había visto en su vida, el cual ni era más largo ni más grueso que el dedo meñique de un bebé recién nacido. Aquello era...era...era como una semilla de girasol. Como una semilla de calabaza.

Incapaz de controlarse, el doctor estalló en carcajadas, se llevó las manos a la boca y luego al estómago, cayendo al suelo en un ataque de risa histérica.Luego de 10 minutos, el doctor pudo finalmente reincoporarse y ponerse en pie. Con el rostro completamente enrojecido, desencajado, cubierto de lágrimas de risa, despeinado y todo tembloroso, le dijo al hombre:

- Lo...lo... lo siento, hehe...ehem, perdón, perdón. De verdad, lo siento, lo que pasa es que...digo, jamás me había pasado, este...es que me tomó por sorpresa, yo...perdón, de verdad. Lo siento. Discúlpeme. Le prometo, le doy mi palabra de doctor y de hombre, de caballero, de que esto no volverá a suceder. Se lo prometo. Y bien, ahora veamos de que se trata el problema, dígame, ¿por qué ha venido a verme?

Y el avergonzadísimo hombre respondió:

- Es que....está inflamado
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