^^ Risoterapia y absurdeces para la diaria liberación de endorfinas. Buen provecho ^^

Un motivador personal entra a un bar...


Un motivador personal muy sonriente y con aires de optimismo entra a un bar, jala una silla y pide una cerveza.
El barman le sirve un tarro de cerveza fría y espumosa, le dice que son $20 pesos y el motivador le paga con un billete de $100.

El profesional de la inspiración se termina su cerveza y espera que el barman le devuelva el cambio.
Espera por 10 minutos, y nada, 20 minutos, media hora, y nada. Finalmente ya con evidente molestia, el motivador le dice con un poco de irritación:

- Oiga, ¿Dónde está mi cambio?

Y el barman le responde:

- El cambio debe de venir de uno mismo...
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Condones y Dramamine


Un hombre fue a una agenica de viajes para reservar una semana en crusero para él y su novia.
El agente de viajes le dijo que todos los lugares habían sido ya apartados y había mucha demanda, pero que vería que era lo que podía hacer.

Un par de días después, el agente de viajes telefonéo al tipo y le dijo que podía conseguirles un viaje en crucero por 3 días.
El tipo aceptó y salió a la farmacia para comprarse 3 pastillas de dramamine (para las nauseas y vómito) y 3 condones.

Al día siguiente, el agente de viajes volvió a llamar y le dijo que ahora podía reservarles un viaje en crucero por 5 días.

- ¡Mucho mejor! - exclamó el interesado en el viaje y regresó a la misma farmacia y compró 2 pastillas más de dramamine y otros dos condones.

Al día siguiente, el agente de viajes llamó nuevamente y le dijo que ahora podía reservarle un viaje en crucero por 8 días.

- ¡Perfecto! - dijo el hombre, y confirmó el viaje. Luego, volvió a la farmacia y pidió otras 3 pastillas de dramamine y otros 3 condones.

El farmaceuta lo miro con algo de simpatía y le preguntó:

- Oiga, ¿si tanto lo enferma, porque lo sigue haciendo?
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Bebidas para el sacerdote y el rabino



Un sacerdote y un rabino van caminando por la plaza de la ciudad y ambos traen antojo de un trago, pero ninguno de los dos tiene el dinero para comprarlo.

- Tengo una idea - dice el sacerdote - Ya sé como podremos conseguir algunos tragos sin tener que pagarlos, ven conmigo y mira

Ambos se dirigen a un bar, el sacerdote le dice que espere y que mire la acción. El rabino se queda viendo desde la puerta. El sacerdote ordena su trago y se lo bebe, y entonces el Bartender le da la cuenta de su bebida. El sacerdote pone cara de apenado y le dice:

- Pero hijo mío, ya te la había pagado

- ¡Oh! ¡Lo siento mucho! - exclama avergonzado el bartender - lo que pasa es que he estado muy ocupado aquí y lo he de haber olvidado, Ud, disculpe, está bien.

El rabino entonces entra al bar, se sienta y después de haber tomado su bebida, el bartender le da la cuenta y el rabino dice:

- Hijo, te pague en cuanto ordené mi bebida

- ¡Oh Dios! ¡Disculpéme por favor! ¡En verdad lo siento!, ¡No sé que me pasa que ando tan distraído! ¡Ésta es la segunda vez que me pasa el día de hoy! ¡Ud. disculpe, así está bien, no se preocupe!

El rabino entonces le responde:

- Está bien hijo, no te preocupes. Y Ahora para irme, sólo espero que me des el cambio. Te pagué con un billete de $500 pesos.
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Jugando al caballito


Un pequeño de 5 años se levanta a mitad de la noche para ir a servirse un vaso con agua a la cocina. Mientras caminaba por el pasillo, escucha muchos gemidos y ruidos como de golpeteos a las paredes,  provenientes de la recámara de sus padres. La puerta estaba entreabierta y el niño entró a la recámara, cachando en el acto a sus padres. Antes de que ambos padres pudieran reaccionar, el crío exclamó:

- ¡Oh, sí, sí! ¡Están Jugando al caballito! ¡¿Papá, papá, puedo montarme en tu espalda?!

Aliviado de que el niño no hiciera otras preguntas más incómodas y no queriendo interrumpir su "cabalgata" con su esposa, el padre aceptó la ingenua proposición. El alegre pequeñín se montó enseguida sobre su padre y el señor prosiguió con la arremetida. Momentos después, la mamá comenzó a gemir más fuerte, a jadear sin aliento. El niño entonces exclamó:

- ¡Vamos papi! ¡Tú puedes! ¡Ésta es la parte donde el lechero siempre comienza a sacudirse como loco!
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¡Karate: El Perro Karateca!


Había una pareja que vivía en un barrio donde los crímenes estaban a la orden del día, y luego de que a 3 de los vecinos les hubieran robado en sus casas, la pareja decidió comprar un perro guardian.

Así que un día, mientras el esposo se encontraba en el trabajo, la esposa fue a la tienda de mascotas y le dijo al encargado:

- Hola, buenos días, me gustaría comprar un perro guardian, ¿tiene alguno?
 

- Mmmmhh...lamento decirle - dijo el dueño del local -, que ya no tenemos perros guardianes, todo lo que me queda es este pequeño Terrier escocés. Se llama Karate y es precisamente porque sabe karate. Alcanzó el séptimo Dan cinta negra.

La mujer miró con una incredulidad sarcástica al dueño, y éste lo noto, y dijo:

- Jeh, bien, le haré una demostración. ¡Karate! ¡La silla!

Y Karate se lanzó a la velocidad del reglámpago y dio 10 patadas, 10 puñetazos y 7 mordidas a la silla, destrozándola por completo...

- ¿Quiere otra demostración? - dijo el dueño - ¡Karate, la mesa!

Y Karate se lanzó como una bala y de un karatazo partió la mesa en cuatro.

La esposa estaba sorprendida, boquiabierta... pero el dueño quizó hacerle una última demostración.

- ¡Karate, el muro!

Karate se lanzó nuevamente, dejando el muro de concreto hecho piedritas.
Luego de que el humo de la destrucción se disipara, la esposa, completamente impresionada, le pagó al hombre, sin importarle el alto precio que tuviera.
La señora se llevó el perro a la casa, entró a la sala y su marido la vio llegar con el perrito, él esperaba un perro grande, peludo, salvaje, un Rottweiler, un Dóberman, un Pit-bull o cualquier otro perro que tuviera al menos la mirada de asesino despiadado, que intimidara a los criminales.
El esposo miro entonces a la esposa, con algo de decepción y dudando de la inteligencia de ella, y le dijo:

- Pero, amor... ¿que mierdita de perro te has comprado...? O sea... ¿en qué estabas pensando?

- No, no, espera - le contestó la esposa -, éste perrito es una máquina letal de ataque. Sabe Karate, y es séptimo Dan cinta negra, y...
 
El esposo la interrumíó abruptamente diciendo:

- ¡Aaaaaah! ¡Karate, mis güevos!
 
...Hoy en día, el esposo sigue yendo a terapias de rehabilitación psicomotriz...
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