^^ Risoterapia y absurdeces para la diaria liberación de endorfinas. Buen provecho ^^

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Canguro cabrón

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En un zoológico, un canguro seguía saliéndose de su área bardeada por las noches. Sabiendo que éste marsupial podía saltar alto, los encargados del zoológico decidieron poner una cerca de 3 metros de alto. A la mañana siguiente, el canguro se encontraba afuera paseándose por el zoológico a sus anchas. Los guardias entonces aumentaron la altura de la cerca hasta los 6, 8, 10 metros, y la historia se repetía, el canguro aparecía a la mañana siguiente feliz paseándose por el zoológico. Y un día, justo cuando ya la cerca medía 25 metros, el camello que era su vecino de área, se acerca al otro lado de la reja y le pregunta:

- ¿Qué tan alta crees que vayan a poner la cerca?

- Pues, yo digo que hasta unos 50 metros - contesta el cangruo -, o hasta que una noche, alguien le ponga el seguro a las puertas
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Problemas gorilescos



Un desempleado había sido contratado en un zoológico. Le habían ofrecido disfrazarse de gorila e imitarlo para que así la gente siguiera viniendo al zoológico.

En su primer día de trabajo, el hombre se puso el traje de gorilla, se metió al área del gorilla y comenzó a hacer su trabajo, simulando ser un un primate. Toda la gente que pasaba para verlo se alegraba y lo señalaban alegres. El hombre comenzó a involucrarse más con su papel, pues de algún modo le gustaba recibir la atención de los visitantes. De inmediato comenzó a hacer su show: se golpeaba el pecho con ambos puños, corría a cuatro patas, saltaba de aquí para allá, se subía a los árboles, daba maromas, rugía...

Durante un intento de mostrar sus habilidades acrobáticas, perdió el equilibrio y cayó del borde del muro de su área, rompió las redes de seguridad, y aterrizó de sentón sobre el área-jaula del león.
Cuando se dió cuenta, se quedó petrificado de miedo al ver que el león estaba a escasos dos metros de él. El león entonces se puso a rugir con fuerza y de manera imperativa. El pobre hombre vestido de gorila se puso a correr desesperado alrededor de la cerca, saltando de un lado para otro pidiendo ayuda

- ¡Auxilio, auxilio, por favor, ayúdenme!

El león se dirigió a toda prisa hacia él y lo tumbó de una embestida. Puso sus garras sobre el pecho del aterrado hombre vestido de gorila, acerco su hocico a su rostro y le susurró:

- ¡Ssssssshhh! ¡Ssssshh! ¡cállate o los dos vamos a perder nuestros trabajos!
 
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