^^ Risoterapia y absurdeces para la diaria liberación de endorfinas. Buen provecho ^^

Éngo...

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Un niño con síndrome de down se encontraba en un parque, babeando, moqueando y con las manos juntas como ocultando algo, se acerca a un señor que está sentado en una de las bancas y le dice:

- ¡Éh! ¿é? ¡Éngo!... ¡éngo!

El señor amigablemente, le responde:

- ¿Un carrito?

El niño mueve la cabeza negando

- ¿Un yo - yo.?

El niño vuelve a negarlo...

- ¿Un soldadito?

Negativo, dice con señas el niño

Fastidiado, el señor vuelve a intentarlo:

- ... ¿Un canica?

Y el niño lo niega de nuevo, hasta que el señor, encabronado, le contesta:

- ¡Bueno, ya basta! ¡Qué carajos es lo que tienes?

- Éngo Síndome deeee dooown
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Algo que me haga feliz y triste al mismo tiempo

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Un hombre y su esposa estaban acostados viendo la televisión, cuando el marido le dice en tono de joda:

- Querida, dime algo que me haga feliz y triste al mismo tiempo

Luego de pensarlo unos segundos, la mujer le responde:

- De todos tus amigos, tú tienes el pito mas grande.
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Optimismo de trabajador social

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Llegan una trabajadora social y su ayudante a una casa y llaman a la puerta.

Un niño enano hidrocefálico con síndrome de down, jorobado, cojo, labio leporino, dientes encimados y torcidos, ojos bizcos y saltones, lleno de tics y temblores involuntarios los recibe tartamudeando, saplicando saliva y mocos, medio gangoso y desafinado:

- Bueh... gguu,ggu-gu, bguenas ta- taa- taaardes jeñora, bblz, ¿Qu-qué, queeeeeeé se- que se-se-se, queeeeeé se le ogfrece? Mmmmhh... mm-mm-mmmh...
 
- Hola amiguito, ¿podríamos hablar con tu mami? - contesta la trabajadora social

- Nnnnnn-nn-nn-nn- nnnoo, noooo egstá, no esssssstá. Se jjj- se-s-s-sse- see ff-ff-f-f-f, se fue a ttt-t-t-t-trabajja-r al prost-prost - prostíbulo - contesta el desafortunado pequeño adefesio con dificultad.

- Bueno, en ese caso, ¿podría entonces hablar con tu papi? - continúa la trabajadora social

- N-No-no. No. No est-estááá. Estáh en la cagrcél por ro-ro-ro roobarse muuu-mu-m-m-m-muchaass cooo-cooo-sas.

La trabajadora social voltea a ver a su asitente y le dice con determinación:

- ¿Ves las consecuencias de una familia disfuncional? Padres drogadictos, alcohólicos y farmacodependientes ocasionan hijos con anormalidades, deformaciones y enfermedades evitables. Pero aún así, siempre hay esperanzas. Aún y con conductas irresponsables e indiferentes de los padres, crianzas deficientes y enfermedades crónico-degenerativas, siempre hay un rayo de luz que hace que los hijos puedan romper esas cadenas. Ahora verás.

La trabajadora vuelve con el fenómeno:

- Y dime, pequeñín, ¿tienes hermanos o hermanas mayores o menores?
 
- S-s-ssss- sssí - contesta alegre el niño, a la vez que se le revienta una enorme burbuja de mocos verdes lechosos - sssí, ssí. U-u-u... uuun hegrm- hermano ma- maaayor, pe-p-p-p-pero es- es- está e- eh-e, en la uni-univvbleeeh, univvbhlee...está en laaaaa universidad.

La trabajadora social voltea a ver a su ayudante orgullosa:

- ¿No te lo dije? Hay esperanza para esta familia.
 
- Y dime, amiguito - vuelve la trabajadora con el desafortunado niño - ¿qué es lo que estudia tu hermano? ¿Medicina, química, arquitectura, leyes?

- N-n-noo- Noooh. É-e-eh...él...él-él. Él está en uh- un- ungggfggrg. Él está en un frasco en- en el lab-laboratoriooooooh.
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Los regalos para el cartero

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Un cartero iba a cumplir su último día en el trabajo después de 35 años en el mismo vecindario. 
Cuando llegó a la primer casa, toda la familia lo felicitó y le dieron una cajita de cigarros, que agradeció. En la segunda casa que fue le dieron una hermosa camisa para ir de vacaciones, y así fue haciendo el recorrido por última vez. 
Al terminar el día, en una de las últimas casas a la que fue, salió la dueña de casa, casada, una mujer fuertísima con el pelo suelto, en bata de seda y nada debajo. Ella lo tomó de la mano y se fueron al dormitorio del primer piso mientras lo felicitaba por la jubilación.
Fue la noche más apasionada que pasó el cartero en toda su vida, se quedó enamoradísimo.
 
A la mañana siguiente, la mujer se levantó y le llevó a la cama un desayuno completo, como de un hotel cinco estrellas. 
Mientras la mujer en bata le sirvió otro café, el cartero vió un billete de cien pesos debajo del plato, y entre maravillado y extrañado le dijo:

- No tengo palabras para describir lo maravillosa que estuviste anoche y lo complaciente que eres ahora...pero, ¿para qué son los cien pesos?
 
- Mira - contestó la señora - ayer le dije a mi marido que hoy era tu último día en el trabajo, y que deberíamos regalarte algo especial. Entonces me dijo: "Jódelo y dale cien pesos". Lo del desayuno fue idea mía.
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Un pene como un elote

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Una chica le dice a su amiga:

- ¡Anoche me comí un pene que parecía un elote!

- ¡Wow! ¿Así de grande?

- No, ¡así de granos!
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